sábado, 8 de octubre de 2011

Llévame al mar roto de tus entrañas
Que la guerra comienza y los rezos no cesan
Lluvia
Sendero aterciopelado
Cuando me tomaste por última vez no pude dejar de llorar
Y sin embargo la risa sigue consumiéndonos.
Canción, calla
Corazón, suena
Gritarte nunca me resultó
Los pasos se acortan más, pero la sombra no muere
Malditos sueños carcomidos, sonámbulos deseos que no paran de crecer en mi interior
Y para que tú dejes de llamarme me construí un arco
Aunque siempre quise ser princesa mi interior no lo permitió
Silenció, estalló
Cayado de huesos, no me sueltes nunca
Los sueños siempre se bifurcaron contigo
Quise y no
Los sentidos nunca enmudecieron
Para cuando todos duerman ya se habrá ido
La errante brisa me despertó y yo la alejé de ti
Pero por favor, andariego, no me dejes
Es tanto el querer, que ya no te quiero más
Los huesos no dejan de doler, y del dolor nazco
Llévame al mar roto de tus entrañas, aunque esto,
 Aunque esto, nos llore una vida.
Para qué colecciono tus labios si ya sé que son de ambos
Ya la carta se leyó
Y a mí no me queda más que llorar
Que la condena me hastía
Pero ya disfruté
Sueños, huesos, camino. Todos contra mía  

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