Cuando las ganas se marchan
y la tinta se carcome mi cielo
ya no me queda más que stalkear a la gente.
Miro desde la ventana
el helicóptero rosa, pero nunca habla, no.
Ya no quiero llantos.
Desperdicios.
Esos los redimí en octubre.
Lluvia, contorno de lápices idiotas
la sorpresa se marcha si te miro desde abajo
allá donde tú eres siempre tú
y detrás de la cortina
el abrumadero de los deseos que no me dejan en paz.
Ya no quiero llantos.
Canturreos.
Esos los perdí en octubre.
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